martes, octubre 23, 2012

-ENTER-

Eso de golpear la tecla ENTER con violencia, como si el teclado fuese una maquina de escribir es un acto sumamente sintomático (¡ENTER!) (¡ENTER!)

Una absurda simulación de la voluntad poder (¡ENTER!)
Una miserable ratificación del Yo (¡ENTER!) (¡ENTER!)

Algo así como: "¡Ya maquina, har

ás lo que yo te digo ahora! (¡ENTER!) (¡ENTER!)

Y luego vemos el resultado en la pantalla (¡ENTER!)
Y nos sentimos felices o frustrados, dependiendo (¡ENTER!)
De lo que nos muestra este otro simulacro de realidad 
 (¡ENTER!)

jueves, agosto 09, 2012

FanFic CCS INCONFESABLE

NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD): 
Los personajes de CCS y alguno que otro de xxxHolic son creación exclusiva de las CLAMP (Sólo aquellos cuyos nombres no identifiquéis son cosa mía) 
Historia contada en primera persona ^^ (Entre Eriol y Tomoyo) 
La idea es bastante rara pero espero que os guste, esta vez TODA la historia va a ser en el plan más realista posible (Dad las gracias a Choco-Chan y otras grandes fans más centradas que yo XD) 
Tomoyo Daidouji y Eriol Hiragizawa nunca han sido tan amigos como aparentaban sin embargo tan sólo Eriol parece capaz de ayudar a Tomoyo a romper su mascara y ser ella misma... 
 Espero que os guste ^^ En principio podría haber sido clasificado T pero al final es mejor que sea M 

"Las mujeres son secretistas por naturaleza, y les gusta practicar el secreto por su cuenta." 
Sir Arthur Conan Doyle - Novelista escocés. 

FanFic CLAMP 
 Iiarawasenai hodo no INCONFESABLE

 (Tomoyo) 

 Abrí los ojos costosamente al leve sentir de la luz que se filtraba por la ventana otorgando al lugar en el cual me hallaba iluminación natural. Entre un sin fin de pestañeos dolorosos, la borrosa figura en mitad del techo se tornaría más nítida ayudando a mi cerebro a ubicarse un poco mejor. Se trataba de una de esas grandes y doradas lamparas antiguas en cuyas extremidades se solían colocar velas de cera pero que ahora parecían albergar bombillas de redondo cristal como en cualquier otra casa moderna. Incorporándome y llevándome una pálida mano a la cabeza repleta de oscuro y largo cabello negro sutilmente azulado gracias a los rayos que se proyectaban contra él intenté recordar, al menos, como había ido a parar allí, a la amplía y cómoda cama de un adinerado extraño pues estaba claro que la suave respiración de otro individuo no era cosa de mi alocada imaginación, yo nunca me vi forzada a acudir a un psicólogo por ese motivo ya que yo era la niñita buena y prudente del grupo, convirtiéndome así en la aburrida junto a Rika Sasaki. Teníamos tanto en común... Fue al girar la cabeza lentamente hacía ese extraño totalmente desnudo, meramente cubierto por sabanas de puro color que el espanto llegó a mí. ¡No podía ser posible! Giré la cabeza violentamente hacía el lado opuesto asqueada pero al volver a observarle, conteniendo la respiración como quien va a destapar el cadáver de un ser amado en una sala de autopsias, observé de nuevo al hombre joven de oscuros cabellos y nívea piel que dormía una sonrisita pícara en su rostro de finos y atractivos rasgos. Entrecerrando los ojos no me cabía duda de que ese hombre era un antiguo conocido, Eriol Hiragizawa. 

-¡Hiragizawa...! -Se me escapó de entre mis atónitos labios rosados retirándome velozmente de él sin importar cuan dura y sonora fue mi caída de la cama. 

Sin mirar atrás, tal y como había llegado al mundo, corrí estrepitosamente por la gran mansión hasta dar con un lugar en el que encerrarme y gritar hasta quedarme sin esa melodiosa voz que tanto agradaba a mi madre y sus amigotes. Jadeante, gire varias veces uno de los botones junto al plateado grifo con la esperanza de que un poco de agua fría me devolviese la razón. Tomándola entre mis manos me la echaba contra mi sofocada cara sin apartar mis ojos de claro azul de la asustada mujer que me miraba con igual temor, volviéndose como por arte de magia el tono de sus ojos de un marrón intenso, casi rojos. Aguantando el frescor helado mientras me secaba con una azulada toalla de amoroso tejido, opté por sentarme en el váter con las manos una sobre la otra cerradas entre mis muslos y mi sexo cubierto por finos y enmarañados pelos púbicos. Un insoportable dolor de cabeza me garantizó que no, que aquello era muy real para mi desgracia. Cerré los ojos apretando los labios, tampoco deseaba rememorar el curioso tic nervioso que se apoderaba de mi cada vez que perdía la serenidad. Creo que me quedé dormida a pesar del malestar pues mi encantador amante lograría entrar en mi ocasional santuario... 

 (Eriol) 

Reconocí que su reacción fue justificada pero me molestó el agudo chillido que surgió de esos mismos labios tan deseables. Tapando gran parte de mi fibroso y claro cuerpo con una sedosa bata de oscuro azul con caprichosos estampados de astros dorados, me desperece y acudí hasta ella. Después de lo sucedido a lo largo de la noche con sinceridad, no consideraba necesario cubrirme frente a ella, ocultar lo que una vez fue acariciado y besado con avidez pero no había olvidado cuan pudorosa podía mostrarse la señorita Daidouji llegada la razón. Achispada era una compañera mucho más valiosa pero habría que aguantar a la otra Daidouji. Aclarándome la garganta, golpeé la puerta de madera pintada en busca de una confirmación a la petición de intromisión que no llegó. Observado por los brillantes y penetrantes ojos rasgados de SpinelSun, mi felino compañero de cuerpo estilizado y del color de la noche, me tomé la molestia de dejar a un lado tanta caballería inútil. Llevando conmigo la llave maestra con sólo ajustarla en la cerradura y girarla suavemente mientras sostenía el pomo, me adentré en mi cuarto de baño sin decir palabra, manteniendo un dedo sobre mis curvados labios hasta que mi oscuro compañero desapareció al entornar la puerta. 

-Me gustaría que regresases a la cama conmigo. -Le dije cuando abrió los ojos y los fijo alarmada en mi presencia. -O acaso, ¿no te parece descortés abandonar así a tu amante? -Añadí burlón cruzado de brazos y levantando una de mis negras cejas. 

Su replica fue simplemente maravillosa, me gustaba comprobar que podía encontrar cierta maldad en la buena y dulce Tomoyo Daidouji. 

-No serías el primero... -Soltó poniéndose en pie para echarme. -Y ahora, ¿Serías tan amable de ir yendo tú primero a la cama? - 

Encogiéndome de hombros, accedí. Cuando una mujer se haya en un estado así de hostil es más recomendable complacer a imponerse. Tarde o temprano superaría lo acontecido la noche anterior, tarde o temprano aceptaría la realidad, que incluso las niñas buenas tienen un lado oscuro que desea ser revelado. Levemente tumbado sobre mi cama de extenso tamaño y considerable longitud, apoyando parte de mi rostro contra la mano izquierda me recreaba en el recuerdo de su exquisito cuerpo desnudo fundiéndose con el mio. Alguien como yo no cuadraba con alguien como ella aunque físicamente hubiese tantas similitudes. Ella siempre había jugado a ser la chica perfecta, seguramente a fin de gustar y agradar a todas las personas de su alrededor, huyendo de lo erróneo y forzándose a no cometer ni el más mínimo fallo ya que su fachada se iría al traste. Siempre con una sonrisa reconfortante en el rostro, bien vestida y aseada, con estudiosa y miembro de un sin fin de grupitos. Todo fachada, todo un descomunal esfuerzo por erradicar aquello que la había marcado. Yo en cambio era considerado el raro, el chico extranjero solitario y misterioso, un estudiante modelo pero con una imaginación peligrosa que contrastaba con su carácter maduro y taimado. Agridulce infancia memorable gracias a la amistad que me brindaba la señorita Kinomoto y su prima y mejor amiga, la señorita Daidouji o me gustaba creer. Mi mente regresó a la actualidad al oír los pasos que emitían los pies descalzos de mi vieja amiga sobre el suelo de madera. 

-Vamos, échate junto a mí y aprovechemos que hoy es Sábado... -Le sugerí dejándome caer sobre la almohada sin gran variación de mi cuerpo, dedicándole una sonrisa seductora. 

(Tomoyo) 

Me quede un rato mirándole con fastidio pero resoplando consciente de que había sido yo la que había optado por retomar el dormitorio ya que aunque lo intentase no habría encontrado una manera coherente de salir del embrollo me tumbé en la cama nuevamente cerrando los ojos con fuerza. El incómodo presentimiento de que mi amante podía seguir con los ojos bien abiertos me obligó a dejarlos entreabiertos al cabo de un rato. 

-¿Qué ocurre? ¿Tengo monos en la cara o qué? -Le exigiría saber arrugando la frente bajo un montón de negros mechones de pelo que la ocultaban hasta casí tapar mis ojos al confirmar que sus ojos color celeste estaban posados en mi tras sus redondeadas gafas de fina pasta. -La gente suele dormir con los ojos cerrados. - 

-Lo sé pero tenía miedo de que tras cerrarlos, al abrirlos, no estuvieses a mí lado. -Me respondió con una voz que haría humedecerse incluso a la más casta de las monjas tomando mi mano para darle un beso como hubiese hecho un autentico galán o caballero. 

-P-Pues duerme tranquilo, por mucho que yo lo deseé no creo que algo así fuese a suceder. -Repliqué aguantando lo mejor que pude el rubor que parecía querer extenderse por mis claras mejillas, alejando mi mano con rapidez. Él con expresión divertida en su rostro me contrarió: 

-Si lo desearás con verdadera intensidad, a lo mejor, sí. - 

Me crucé de hombros como clara señal de incredulidad y disgusto. Pocos tenían el descaro o atrevimiento de discrepar con la miembro del club de debate más brillante y elocuente. Él se echaría a reír y cada carcajada, por muy modulada que saliese resonaron en mi cabeza, la cual continuaba siendo victima de una cansina resaca. 

-Sólo bromeaba... -Se disculpó. -Deseaba saber si poseías sentido del humor además de unos senos tan definidos y turgentes. -Lo último no fue nada adecuado pero no parecía importarle ofender mi sensibilidad, trazando su figura al recorrer uno de ellos con sus dedos de seda. 

-¡Oye! ¿No sugerías pasar la mañana durmiendo? -Me puse a gritar incorporándome toda roja de vergüenza, sofocada. No deseaba repetir el mismo error, al menos no tan seguido. 

-Y así era pero ya que estás tan tensa, he pensado que podríamos hacer otra cosita... -Me susurraría al oído imponiendo su cuerpo al mio antes de besarme en toda la boca con una lascivia insospechada. El sutil azul del color de mis ojos pasó a un encendido rojo entre múltiples pestañeos. 

Como escuchado por un ángel, alguien llamaría a la puerta provocando que sus labios se separaran de los míos con precisión. Llenando mis pulmones de aire y cerrando los ojos dí las gracias mentalmente a mi salvador desconocido. Cayendo boca arriba creí atisbar a Hiragizawa caminando a zancadas lejano más sabía que en cuanto se deshiciese de la persona que le reclamaba, volvería a la carga. La imponente bestia negra que osó adentrarse en el dormitorio de su amo se quedaría quieta entre la puerta y la cama en la cual estaba yo emitiendo un continuado pero suave gruñido. Me tendría bien vigilada pues no moví ni un musculo hasta que su dueño apareciese ante nosotros, seguido por mi salvador o en palabras del propio Hiragizawa, la pesada de Nakuru... 

(Eriol) 

-¡No me digas que ya has vuelto a hacer de las tuyas! -Saldría de la boca Nakuru al abrir los ojos y ver a la señorita Daidouji tumbada en mi cama, sólo habiendo sido tapada la parte inferior de su hermoso cuerpo por las blancas sabanas. 

-Para nada, el sexo fue algo que simplemente surgió. -Le aclaré aunque en sus ojos color caramelo se apreciaba que no creía ni una de mis palabras. -Y ahora si me disculpas retomaré el asunto que tenía entre manos. -Añadí haciéndome paso para crispación de la ruidosa Nakuru, que gritaría con voz más aguda y desagradable de lo que en verdad era: 

-¡Ni se te ocurra! ¡Tienes cosas más importantes que hacer y lo sabes! - 

¡Pobre señorita Daidouji, con tantos gritos, su dolor de cabeza no disminuiría, más bien, crecería y crecería hasta volverse inaguantable! Con un ápice de desagrado en mi voz, repliqué sin ni siquiera girar la cabeza hacía mi mandona niñera particular, parándome un momento, justo dónde SpinelSun permanecía impasible: 

-¿Podría vestirme como es debido antes de dedicar todo mi tiempo a esas cosas más importantes al menos? - 

La risilla disimulada al colocarse una mano sobre la boca de la señorita Daidouji era el motivo que me animaba a sacar el fanfarrón que llevaba dentro en vez de mandar a la señora Akizuki a ocuparse de sus asuntos como hubiese hecho de estar ambos solos. Ella también lo sabía y sabía que tras las sonrisas y el protocolo había un hombre poseedor de un fuerte carácter. Su silencio fue todo lo que necesité oír a modo de confirmación. Spinel Sun cambiaría el objeto de su atención, siendo este la alta y flacucha mujer de apariencia juvenil que tanto le crispaba como si hubiese sido capaz de presentir lo que saldría de mi boca a continuación. Si no fuese por el orgullo que esa fiera demostraba tener, la señorita Daidouji hubiese podido advertir un brillo suplicante en sus rasgados ojos de felino. Emprendiendo el proceso de envestidura, yendo hacía el armario con pasos ligeros, mi pálida piel era ocultada ante la atenta mirada de la callada Tomoyo. No me quitaba ojo sin embargo cada vez que alzaba la vista y yo dirigía los mios hacía ella, los disviaba haciendo una mueca de desprecio. 

-Bueno, mi querida Tomoyo, me temo que esto será todo por ahora pero créeme, no va a ser el único. -Me despedí de mi adorable y remolona amiga cual presentador televisivo juntando las manos al realizar una reverencia completamente vestido. 

(Tomoyo) 

-¡Vete de una maldita vez! -Le grité a modo de despedida llevada por un enojo impropio de mí. Incluso me había aferrado a una de las dos blancas almohadas que había bajo mi cabeza para usarla contra él. 

No sé cuanto tiempo me llevó retomar el sueño pero no me costó gran energía, sólo era cuestión de dejar la mente vacía mientras me acostumbraba a aquella cama, excesivamente confortable en comparación con la que tenía en mi pisito de soltera no muy lejos del Russell Square Garden. Piso cuyo coste no era problema pero que me gustaba pagar a medias con mi compañera de piso, de vida social más agitada que la mía y bohemio trabajo. ¿Qué otra cosa hubiese sido apropiada de hacer? Sabía perfectamente que salir de allí era lo primordial pero acepté sin mucho replicar la amable oferta de la señora Akizuki. 

-¿A dónde crees que vas? -Fue lo primero que se le ocurrió decirme al fijar una vez más sus ojos en mí, saliendo yo apresuradamente de la gran cama mientras la particular mascota de Hiragizawa se negaba a salir del dormitorio. -Tienes un aspecto horrible, anda, quédate un rato para descansar y luego ve a donde tengas que ir. -Agregaría formulando la coherente propuesta que debí rechazar. 

Encogiéndome de hombros regresé a la susodicha cama. Lo último que oí fue el suave cerrar de la puerta por la jadeante castaña. Recostada meneé la cabeza con una vaga sonrisa. Me alegraba que hubiese logrado llevarse con ella al amenazante animal que se había tomado el lujo de ser una especie de guardián mio. Al parecer sólo ¡Sólo! obedecía a Eriol Hiragizawa, su único y principal dueño y amo lo cual complicaba mucho su labor de ama de casa a Nakuru pues el animalito no confiaba del todo en ella. Una criatura que sólo podía resultar encantadora y agradable al señor Hiragizawa. No conseguí parar de reír mientras me lo comentaba estando ambas reunidas en la cocina, sentadas frente a frente rodeadas por un buen desayuno inglés, lo que significaba platos llenos de gruesas lonchas de bacón acompañadas por algunos huevos fritos de llamas bien coloridas, un tarro de crema de cacahuete y una gran jarra hasta la mitad de anaranjado zumo recién exprimido. Tragando una pastilla que me ayudaría a combatir la resaca junto con tan delicioso y fresco liquido, le dije sosteniendo el vaso entre los dedos y rechupándome los labios: 

-Sin embargo me sorprende que Hiragizawa viva con una mujer como tú. - 

Ella levantaría sus dos pardas cejas mientras exclamaba: 
-¿No? Pues precisamente fue él quien me eligió como niñera. - 

-¡No me digas! -Grité dejando el vaso en la mesa bruscamente. ¡Eso no podía ser cierto! Y si lo era, a mi cerebro le costaba asimilarlo. Dibujándose una sonrisa de orgullo en su rostro, de finas y aniñadas carácteristicas, no tardaría ni un minuto en revelarme algún que otro turbio pasaje de la vida de mi antiguo compañero de clase. 

-Al parecer su familia no le quería y en cuanto su madre murió, lo dejaron en un internado, un internado tipo película de terror, en vez de cuidarle y brindarle apoyo... -Empezaría a contarme, de cuando en cuando haría una leve pausa para dar un buen mordisco a su tostada bien untada su superficie de marrón crema de cacahuete. A medida que me iba describiendo la situación o las cosas horribles que le habían pasado a esa edad tan delicada, fuí perdiendo las ganas de reírme. ¡Pobre Eriol! -En cuanto pudo, pidió la emancipación pero como era un crío y encima un crío con ciertos problemas, para que se le concediese, había que vivir con alguien que lo vigilase y ese alguien resulte ser yo... ¡Pero ya ves el caso que me hace! -Concluyó levantando la voz sin darse cuenta enfatizando lo que era bien obvio. 

Todo lo que se me ocurrió hacer fue suspirar llevándome la mano izquierda a la frente. Me sentí peor que mal, durante tanto tiempo lo había tratado con tanta indiferencia y recelo cuando él quizás simplemente buscaba en mi mejor amiga y en mí un poco de afecto. Sakura Kinomoto era la niña más dulce y divertida de todo el grupo y a diferencia de Chiharu, a ella no solía importarte que niño o niña quisiese estar a su lado, ella los acogía con mucha ilusión y cariño. De verdad, Sakura era todo lo que yo me esforzaba en ser en aquella etapa de mi vida aunque posiblemente mi madre se había ocupado en parte de fomentar ese deseo. En ese mismo instante me obligué a ser un poco más agradable con él por lo que me tomé muy en serio las recomendaciones que Nakuru me dió antes de ponerse a lavar los platos y vasos utilizados. Sentada no deje de darle vuelta a las forzosas palabras que le dedicaría a mi antiguo compañero antes de marcharme con recobrada serenidad ligeramente tensa gracias a la cercanía del caprichoso animal negro que habia ocupado la mayor parte del alargado sofá de rojo terciopelo. Como ya os habréis dado cuenta mi apurada huida se convirtió en un formal abandono del hogar de Hiragizawa. 

-¿Todavía sigues aquí? -Diría él fingiendo interés a los pocos momentos de entrar a su mansión. De pie ante él asentí sonriente. -Bien, había olvidado darte algo. -Agregaría rebuscando entre los bolsillos de su ancho abrigo negro antes de que yo tuviese oportunidad de recitar las palabras de despedida largo tiempo meditadas. Me dejo de una pieza lo que ví caer en mis manos extendidas. -No pienses mal querida mía, es para el Taxi que deberás pedir. ¡Hasta el próximo! -Dijo y besándome por última vez ese día en la boca avanzaría alejándose de mí.

CONTINUARÁ LOL 

sábado, julio 28, 2012

¿Que es un árbol, sino una explosión de vida en cámara lenta?




El universo es un lugar violento
En el, los soles explotan de emoción y se tragan planetas y galaxias enteras
Los volcanes se enfurecen y arrasan con todo lo que encuentran a su paso
Sembrando aridez y rompiendo islas nuevas y hermosas
El Mar, con un hervidero de sangre en sus entrañas, 
Espera el momento indicado para inundar y arrasar poblados.
Mamíferos, insectos, aves y reptiles 
Se asesinan a mansalva y entre si
Cachorros, adultos, jovenes y viejos, de su misma especie u otra
En un todo vale constante
Una danza permanente de lucha y supervivencia.
Pero la destrucción en el planeta, 
Esta impregnada de un profundo amor por la existencia
Y una pasión ilimitada y sublime por la renovación.
El que se para del suelo siempre es alguien mejor al que cayó.
Los invito amigos, a no temer miedo del futuro y a no mirar atras con devoción.

¿Que es un árbol, sino una explosión de vida en cámara lenta?
¿Que es el nuevo hombre sino una flecha de posibilidades infinitas lanzada hacia el destino?

En la naturaleza la única inmoralidad es la inacción.

miércoles, mayo 16, 2012

A mi cena


***
Lechos de hojitas
Sabor rebelión
Que me cantan, que me gritan
                     "Duerme conmigo el terror."

Se cortan uno a unoCon el verde, el rojo sabor
Sazonan los ojos cristalinos
¡Evaporan la razón!

Son hojitas, carnes, guisos
Agolpándose en bocas, senos
Marcando destinos cenizos
Del fin tan impaciente que padecemos.

Mas ¿Quién soy yo?
Ni en mano azadón, ni palo
Sólo el silencio y la ceguera
Y en mi banco el Tiempo
Con el que pago sus muertes, mi turno
                        Y mi puesto en el comedor.

***

martes, mayo 15, 2012

Welcome To Hell CROSSOVER 1

NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):
Los personajes de CLAMP son creación exclusiva de CLAMP
Los personajes de Slayers son creación exclusiva de Hajime Kanzaka
El resto es cosa mía LOL 
Inicio de una recopilación de historias cortas sobre mis tres hechiceros favoritos ^^
Narrado de diferentes maneras LOL 


Welcome To Hell  - CROSSOVER
Padres


El mago Clow


Mi padre era un hombre inusual, no sólo por su talento en la magia, sino también a la hora de desenvolverse entre la gente, ya fuesen amigos o enemigos. Observarlo y escucharlo desde mi rincón era una de mis aficiones favoritas de niño pues siempre demostraba gran cuidado a la hora de presentarme a esas personas. 


-Ven, Clow, deseo presentarte a una persona muy importante para mí. -Solía decir mi padre, guiñándome un ojo, cada vez que conocía a algún hechicero o ilustrado que le causaba agrado. 


Yo, acudía presto a su llamada, lo que solía arrancar una carcajada de la boca del importante individuo a conocer. A menudo llamaba mi atención el número de personas que conocían a mí padre y el pequeño porcentaje de ella que verdaderamente llegaban ha ser relevantes a ojos de mi padre. Él me enseñó a mostrarme respetuoso y aparentemente disponible para todo el mundo sin perder la objetividad por ello. A menudo, sus ojos brillaban como tratando de escudriñar mi alma, escépticos pero sus sonrisas se amplían mientras me ofrecían estrechar su mano con la mía. 


-Encantado de conocerle. -Le decía yo todo lo solemne que un chiquillo puede ponerse separando mi mano de la del importante conocido de mi padre. Según el nivel de interés hacía esa persona, mi padre insistiría en que me comportase con mayor o menor respeto.


-Igualmente, joven Reed. -Respondía asintiendo el individuo, que yo recuerde, más señores que damas.


Padre al instante me solicitaba regresar a mi apacible rincón alzando una ceja, astuto y plenamente consciente de que debido el interés que despertaba, sería atacado sin tregua por un montón de preguntas ciertamente peligrosas para un chiquillo, desconocedor de las indirectas y otras artimañas.


-Todo lo que guste de saber acerca de su extraordinario "don", pregúntemelo a mí. -Le indicaba con una encantadora sonrisa antes incluso de que la persona pudiese exponer en voz alta sus intenciones. 


Mi padre fue, en efecto, mi primer maestro y mi más valiosa guía. Una fuente inagotable de conocimientos y recursos. 


Rezo El monje rojo


Hablar de un hombre al que apenas conocí y cuya arrogancia causó tanto daño a todos aquellos que estuvimos a su lado no es tarea sencilla pero se trataba de mi padre, de aquel que contribuyó en mi engendramiento. Hombre férreo y de ideas claras que luchaba por aquello que consideraba justo y adecuado dentro de los principios impuestos desde bien joven. Hombre cuya voz podía ser la más agradable y segura de éste u otros mundos o la más fría y tajante.


-No llores. -Recuerdo oírle una vez decirme. Tendría, presumo, unos cinco años y al tropezar a causa de algún obstáculo imprevisto lloré reclamando la amorosa atención de mi señora madre. -Los hombres no lloran. -


De inmediato su autoritaria e insospechada voz me sobresaltó tanto que callé. Si alzaba mis pequeños brazos hacía él, hacía dónde creía que se hallaba mi padre en algún espacio de esa inmensa oscuridad fue porque aún sabiendo que cada vez le disgustaba más y más mi presencia, deseaba ser acogido entre sus fuertes y protectores brazos como todo hijo. Más todo lo que obtuve fue un exasperado suspiro y el escuche de sus pasos alejándose. Sin embargo, mantuve mis pequeños brazos en alto hasta que pude notar como unas manos me agarraban levantándose así mi cuerpo. Las callosas y silenciosas manos de algún benévolo criado. 


Viktor El ilusionista 


Ella fue lo más parecido a una madre y aquel que nos concediese el honor de residir en su comunidad como un padre para mí. En realidad, creo que él fue no sólo para mí como un padre, él fue para todos los residentes de esa comunidad como un padre. Claro que todos admitían, entre celosos y resignados, que yo recibía por su parte un trato más preferente. Tenía razón aunque nunca llegué a conocer el motivo con exactitud...










martes, mayo 01, 2012

Los Sobrevivientes


Los que sobrevivieron enloquecieron, es decir dejaron de buscar. Se sacaron los ojos y rieron. Impedidos de encontrar la verdad, se sintieron dichosos. Comieron de sí mismos, recorrieron de punta a punta, asombrados, la sombra eterna que proyectaban sus miradas.

Uno a uno fueron saliendo de entre las ruinas, abriendo su pecho y aprendiendo el vocabulario secreto del nuevo sol.

Construyeron, solo por placer, enormes torres flotantes que cambiaban de color dependiendo de la temperatura ambiente. Cavaron también profundos túneles ciegos, cada uno de los cuales los llevaba a recorrer un país deshabitado distinto.

Amasaban con sus manos hermosas auroras al caer la tarde, en donde los pájaros, aun borrachos de radiación, lavaban sus alas y pico con gran rigurosidad.

Algunas noches miraban al cielo, no buscando respuesta, sino que enviando mensajes de luz. El cielo les respondía lanzando inquietantes tormentas ácidas.

Ayudaron a salir al último hombre desde la caverna de Platón y lo prepararon adecuadamente para poder mirar al sol. El fingió paz y se internó silencioso en el laberinto con los demás.

Cuando llegó el día todos ellos estaban preparados. Caminaron lentamente hasta llegar al gran cráter dejado por la explosión. Se tomaron de las manos sin tocarse y lloraron al unisonó cantando hacia adentro una canción primigenia basada en la historia circular del tiempo.
Se produjo un silencio absoluto bajo la atmósfera. Las aguas se detuvieron, estallaron todas las piedras, los cadáveres rotaron dentro de su lecho para presenciar el momento crucial, los pensamientos se hicieron sólidos cayendo de pesadamente sobre suelo inestable...desde los agujeros se asomaron seres inverosímiles, mezcla de hombre y de todas las especies existentes.
El universo, en ese momento, giró en 180º y comenzó a retroceder en su andar, desasiendo el camino y comenzando el recorrido de vuelta al punto 0.
Y así la vida tuvo una nueva oportunidad, comenzando de nuevo, de atrás hacia adelante, la historia se hizo airotsih, siguiendo el plan inicial celestial, retornar, una vez cumplido el ciclo, al núcleo de la célula madre universal.
Cuando los hombres comenzaron a despertar, la niebla radioactiva caía lentamente sobre sus hombros desnudos.

miércoles, abril 18, 2012

FanFic CLAMP One-Shot



NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):
Los personajes de CLAMP son creación exclusiva de CLAMP (Clow Reed, Sakura Hime y Fei Wang Reed, en el cúal me base para crear la apariencia del medio hermano de Clow en otro FanFic larguisimo que estoy escribiendo en honor a éste peazo mago de Clow)
Historia narrada en tercera persona, pa variar un poco ONESHOT
Espero que os guste, la idea llegó a mí después de tanto leer TRC y lo mucho que me recuerda Clow y Fei Wang a Fay y Kurogane en carácter XDD
Ejem la historia personal, si es que Fei Wang Reed puede albergar alguna, que le he ido preparando surgió a partir de una pequeña pero interesante conversación con Choco-Chan sobre éste tipo... Toda ella surgida por el primer dibujo que hice del malo maloso de TRC XD Es que mi FanFic sobre la vida de Clow Reed o como se la imagino yo no sólo abarcaría lo relacionado con CardCaptor Sakura como la creación de los guardianes o las cartas sino también el encuentro HITSUZEN con Yuuko y preparativos para los posteriores lios en TRC...

FanFic CLAMP
Nacido de un deseo imposible

Aunque en el País de Clow todo el mundo era muy amable y cercano el mago se sentía solo. Con los ojos puestos a lo lejos, más allá de la lejana visión de las antiguas y misteriosas ruinas meramente iluminadas gracias a las lamparas de aceite que el equipo de arqueologos llevaban consigo, Clow suspiraba y arrugando su frente sútilmente se repetía que aquello era lo correcto, ese era el alto coste del deseo realizado, consciente o inconscientemente.

Fei Wang Reed le observaba con una ceja alzada mientras se deleitaba con un calido sake en un pequeño vasito de clara ceramica. El cristal de su monocúlo brillaba alumbrado por la luz que ofrecían algunos candelabros repartidos al rededor del amplío salón en el cúal se encontraba sentado frente a un gran espejo ovalado con dorado borde. Todo lo que había en su mente hacía el mago era condescendencia pues él no iba a tirar la toalla, haría realidad ese deseo fallido.

-Padre, ¿os encontrais bien? -Preguntaría una preocupada vocecita sacando al mago de sus enrevesados pensamientos.

Al abrir sus ojos girar su cabeza hacía el lugar del cúal creía provenir la vocecita, en la entrada de su dormitorio vería a una preciosa niña de cortos y laceos cabellos de suave color castaño envestida en un largo camisón blanco con bordes rosados en sus mangas y cuello. Su sonrisa pareció ganar algo de animo pero su frente continuaba arrugada. Pronto se aprimaría a la pequeña princesa y parado frente a ella inclinandose un poco respondería:
-Claro que sí, tesoro, vuelve a la cama. -

-¿Estais seguro? Se os ve tán triste últimamente. -Insistió la niña arrugando también su frente, cubierta por algunos mechones dispares.

-Estoy completamente seguro. -Le garantizó Clow a la perspicaz princesa Sakura. -Además lo que embarga mi ser no es tristeza, digamos que soy un sensiblero y verte crecer me emociona tanto. -Añadió consiguiendo una mirada de extrañeza por parte de la niña. Acariciando su cabecita la acompañó hasta su dormitorio. Ella no podía ni imaginar cúan importante era y no sólo para el mago o sus conocidos.

Fei Wang Reed fingiría enternecerse ante la conmovedora escena pero él tenía claro que la razón por la cúal era importante para él era porque gracias a ella conseguiría hacer ese sueño tán perseguido realidad. Xing Huo miraría ligeramente abrumada al hombre que avanzaba tomando la mano de la princesa Sakura antes de dirigir sus ojos hacía su señor y creador.

-Puedo imaginar lo que está pasando por tu cabeza y te puedo asegurar que eso no es de importancia. -Le diría el rey oscuro cerrando los ojos mientras daba un pequeño sorbo al vasito que sostenía en su mano izquierda. -Me figuro que temía ir en contra de un deseo cuya apariencia fuese similar a la suya. -Dedujo hablando de sí mismo apatíco.

La asistente se llevó una mano a la boca para ocultar su sonrisa. Nada de lo que intentase su señor podría mantener el sueño en pie. Todos los sueños, tarde o temprano, han de concluir como hubiese dejado dicho el mago.

De retorno en su espacioso y elegante dormitorio, Clow continuaría sumergiendose en sus recuerdos pues ya tán lejos de las personas queridas conocidas en otros tiempos, probablemente ya difuntas, todo lo que le quedaba era eso de ellas...

-Clow, ¿serías tán amable de dejar de silbar? -Le solía pedir su medio hermano claramente molesto lanzandole una mirada reprochante.

-Sí claro, Fei. -Le solía responder él risueño. -Aunque lamento decirte que podría retomarlo en cualquier momento. -Añadía para prevenir a su medio hermano de su incontrolable silbido. Cuando estaba feliz, silbaba sin darse cuenta.

-En ese caso, sal a silbar a la entrada y no entres hasta que las ganas de silbar se hayan extinguido. -Le indicaría con los ojos entrecerrados el hombre de duros pero atractivos rasgos y ojos fieros que era Fei Wang Li. El patriarca del clan Li cuando Clow llegó a China por primera vez.

Clow lo consideraba severo pero buen consejero y un guerrero excelente. Él para Fei Wang siempre fue un extranjero lunatico o eso le hacía pensar a menudo pero para Fei Wang Li Clow era ciertamente un individuo especial, al que había que conocer y apreciar. Si era un grandullón mandón era precisamente por eso, porque lo valoraba con toda su dura alma de guerrero chino. El mago a veces dudaba que su medio hermano también fuese capaz de usar magía. Después de ser golpeado por semejante pensamiento, su medio hermano le solía reprender de este particular modo:
-Bien cierto es que no soy ni la mitad de poderoso que tú pero créeme, he sido entrenado tanto en las artes magicas como en las artes militares. -

Entonces el mago se percató de algo, algo que casi le aterró. Pestañeando un poco con la vista puesta en las ruinas en mitad de aquella oscura noche, que en contraste con las arenas de tonos azul marino que se divisaban parecía ser infinito, al empezar a pensar en sí mismo y en áquel otro Fei Wang llegó a la conclusión de la posibilidad de que ese deseo encarnado lucía como su medio hermano pero su corazón, si eso podía albergar corazón, no estaba lleno de amor y bondad. Sólo poseía egoísmo. En las pocas conversaciones mantenidas con ese Fei Wang no atisbo la grandeza que poseía su medio hermano. ¿Significaba eso que muy en el fondo él era tán egoísta como fue tachado por La bruja de las Dimensiones? Negando con la cabeza como queriendo apartar esos desagradables pensamientos prefirió creer que sencillamente era un insensato como solía decirle su medio hermano pues eso era menos doloroso de sobrellevar.

-Piensa lo que quieras Clow, pero tú estas tán metido en esto como yo. -Le diría alzando su vasito semivacio de sake el rey oscuro complacido ante la desesperación que le podría el remordimiento. -La diferencia es que yo si lograré devolverla a la vida y nada me dará mayor gozo. -Agregaría dedicandole una arrogante y gran sonrisa al que se había convertido en uno de sus oponentes.


viernes, abril 13, 2012

FanFic CLAMP Un encuentro inolvidable



NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):
Los personajes de CLAMP son obviamente creación de CLAMP
Historia contada en tercera persona
Pues ¿qué puedo decir de esta historia? Pretendo que sea corta y bonita. Sobre como la princesa Sakura conoce a Syaoran. (siendo éstos dos los clones LOL) Me encantan esos pequeños recuerdos y como creo que en parte se debió al Rey Clow que se conociesen porque este hombre lo mueve todo... Pues poco más que decir, espero que os guste ^^
Dedicada especialmente a Lori777, quien me parece una gran escrita y fan, además de pedirme permiso para leerla ^^

FanFic CLAMP
Un encuentro inolvidable

Contemplando las lejanas ruinas que parecían haber estado infinidad de tiempo en el País de Clow como si esperasen a que alguien resvelase su secreto, el mago sonrió ladeando sútilmente su cabeza a pocos centimetros de la vantana de su excelente y amplío dormitorio. Ese, sin lugar a dudas, iba a ser un día especial.

Mientras tanto, no muy lejos de su magnifico palacio, un hombre diambulaba por las calles de la ciudad acompañado de su hijo y principal ayudante en cualquiera que fuese la expedición que el apasionado pero formal hombre de amable sonrisa diese comienzo. Al no poseer mapa alguno del lugar, el hombre se veía obligado a preguntar a las gentes continuamente a fin de coroborar que sus pasos hacía el Palacio Real eran correctos. La gente tán amable y risueña del lugar con gusto atendían su petición. ¡El País de Clow verdaderamente era un país de ensueño! Al chiquillo no parecía importarle, su único deseo era ayudar a su buen padre hasta que conoció a la princesa del País de Clow. Puesto que la ciudad se hallaba a unos metros alejada del Palacio, padre e hijo se vieron obligados a recorrer un buen tramo hasta llegar a la ancha e imponente entrada del palacio. Los guardias que custodiaban esa zona hablarían entre ellos antes de permitirles el acceso al interior. El chiquillo quedó tán asombrado como su padre al observar cúan bella era la construcción del palacio.

-Sed bienvenidos a mi humilde hogar. -Les anunciaría el propio rey acompañado un joven, que a juzgar sus ropajes, debía de ser un sacerdote o un consejero de gran relevancia. Con cabellos claros y brillantes como la plata y gafas cuyos cristales estaban incrustados en montura de similar material. La mirada de desconcierto haría reir al rey pues el rey también era consciente de la impresión que causa un mago tán excéntrico como él en semejante lugar. Descruzando sus manos, con una de ellas les indicó que le siguiesen, probablemente a una sala más adecuada. -Hablemos en un lugar más apropiado. -

La princesa continuaba sumergida en un agradable sueño mientras el extranjero, de nombre Fujitaka, y su hijo Syaoran exponían al rey, su padre, sus deseos de iniciar una investigación en las antiguas ruinas del pais. Clow escucharía encantado la propuesta, aún siendo conocedor del secreto que entrañaban, le pareció que podría ser una vivencia entretenida para todos sus subditos, los cúales nunca habían visto todo el despliegue que abarcaba una excavación.

-Más os he de exigir recibir noticia de los avances en persona. -Añadiría el mago antes de hacer llamar a sus hijos para que éstos conociesen a los recien llegados, siendo su hijo mayor Touya el único en aparecer en esa sala.

El pequeño Syaoran tuvo la inexplicable sensación nada más verlo acercarse de que no se iría a llevar muy bien con el principe. Sus ropas eran de un elegante terciopelo negro con bordes dorados como imitando el diseño de los ropajes del rey. Su cabello era de un negro no tán brillante como el de su padre y unos cuantos mechones se deslizaban por su frente. Parandose ante ellos, obligandoles a girarse para no darle la espalda. Saludó ceremoniosamente a su padre, presentandose con un deje de fastidio en su voz. El joven sacerdote sonreiría meneando la cabeza. La pregunta del rey fue concisa al no encontrar a su hija menor a su lado.

-Ya ha vuelto a quedarse dormida tu hermana. ¿verdad? -Fue lo que le diría a su hijo, éste asintiría cruzandose de brazos y replicó:
-En efecto, padre. Es un monstruo dormilón. -

Syaoran que nunca había visto a un rey enojarse supusó que el Rey Clow estallaría ante la insolencia de ambos hijos como lo hubiese hecho uno de los reyes descritos en los cuentos que su padre le narraba cada noche finalizado un duro día de trabajo más Clow meramente se levantó del trono y llevandose una mano a la frente con una avergonzada sonrisa pidió a su hijo no decir esas cosas de su linda hermana e ir a buscarla.

-Su alteza, no es necesario. -Le indicó haciendo una reverencia forzosa Fujitaka. -Si nos lo permite, me gustaría comenzar cuanto antes a organizar la excavación. -

Clow arrugaría la frente pero sin dejar de sonreir, suspirante se lo concedió. Forzar los eventos tampoco era positivo. Reverenciandolo por última vez ese día Fujitaka y Syaoran comenzaron a andar hacía la amplía entrada y justamente en ese momento fue que una chiquilla, más o menos, de su edad saldría de entre las columnas pidiendoles detenerse.

-¡Por favor, esperen! -Les rogabaría la princesa ligeramente rosadas sus mejillas. -¿No se quedarán en el palacio? ¡Estoy segura de que a padre no le importará acogerles! -Les informó risueña con una decisión en sus ojos color esmeralda que dejó por un breve momento paralizado al pequeño Syaoran.

El arqueologo sonrió y cerrando los ojos, habiendo deducido a partir del dorado de algunos de los detalles de la ropa rosada y blanca de la niña que esa debía de ser la princesa Sakura, dijo posando una mano sobre uno de los hombros de su hijo:
-No, princesa pero tanto Syaoran como yo agradecemos vuestra amabilidad. -

Sakura, cuyos cabellos eran de similar tonalidad a los del timido niño, de un castaño con destellos color miel, pestañeó adquiriendo sus mejillas algo más de color. Le daba tanto corte que se referiesen a ella como princesa, ella era y siempre sería Sakura.

-Mi nombre es Sakura. Procurad llamarme simplemente Sakura. -Les pidió dedicandoles una sonrisa que traspasaría y calentaría el frio y endurecido corazón de Syaoran, hasta el momento templado gracias al afecto y cuidados que le había proporcionado el arqueologo.

-Q-Qué bonito, Pr-Sakura. -Diría torpemente el pequeño Syaoran empezando a ruborizarse.

-¡Gracias! El tuyo también es muy bonito. -Le respondería ella moviendo su cuerpecito suavemente de un lado a otro sonriente. -Jamás lo olvidaré. -Le prometió.

Viendolos alejarse trás despedirse de la princesa Sakura desde un rincón muy lejano, la sonrisa del mago se amplió. A pesar de conocer los sufrimientos que debería atravesar el chico y cúan especial y llena de poderes era la princesa, Clow sonreía porque creía en ellos con toda su alma. Ya estaba hecho, sus destinos ya estaban unidos como había previstó. Aún sin lograr atisbarlo en esos recuerdos que se desplegarían en diversos y muy diferentes mundos, ese amor que había nacido no se desvanecería y eso también hacía muy feliz al mago pues ese primer encuentro, esas primeras emociones, sería un suceso inolvidable.