viernes, marzo 15, 2013

Solis et Lunae

NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):
Esta historia sería una especie de Spin-Off surgido al meditar acerca del pasado de uno de mis personajes originales (Solis Crowe) que yo creo se va a volver relevante al llegar a las últimas historias dentro de mi FanFic Crossover LOL 
Como siempre, esta historia sería clasificada M (+18) y es un AU, es decir trascurre en un Universo alternativo 
Por último, me valgo de algunos personajes creados por CLAMP como el padre de Clow o el propio Clow (más o menos) en el diseño de los protagonistas al igual que un tanto de Tomoyo para otro ^^U (Obviamente  lo menciono porque son creaciones exclusivas de ellas)
Sólo si os gusta añadiré más partes ^^ 

FanFic Crossover Spin-Off
- SOLIS ET LUNAE -

"La familia es un nido de perversiones."
Simone de Beauvoir

Lunae

Estaba tiritando cuando él la halló, encogida sobre el sucio suelo de tierra y diversas piedrecitas que sin duda habrían lastimado sus pequeños pies, abrazada a sí misma y un enternecedor gesto de temor y penuria no parecía haber sido suavizado ni siquiera por el sueño en su rostro de delicadas y pequeñas facciones. Mirando a izquierda y derecha como si se tratase de un ladronzuelo, arrugó la frente inseguro de que hacer con la jovencita cuyas anchas y sucias ropas indicaban que pertenecía a un grupo de hechiceros. Su buen corazón le gritaba que hiciese algo por ella pues la zona en la que había acabado no era adecuada para ningún hechicero, mucho menos para uno en practicas más su raciocinio le ordenaba con voz alta y autoritaria que retomase su paseo en aquella fría y oscura noche de Luna llena, única compañera, lejana y bella. Tan bella y cautivadora porque era inalcanzable al igual que la niña que yacía frente a él de piel clara a pesar de sus rosadas mejillas, nariz o palmas de los pies, pero dueña de una extensa y suave cabellera negra y brillante al recibir los rayos del sol sobre sí. Inclinándose la observaba con una entristecida sonrisa en sus labios el doble de debatido. Mil ideas absurdas y temerarias cruzaban su usualmente calmada y mansa mente     tales como atreverse a acariciar aquellas rosadas mejillas con afecto. Así sabría con certeza que color poseían sus ojos en caso de ser repentinamente despertada. Estaba tan embelesado que cuando el ave de oscuro e inquieto plumaje graznó posicionado sobre su hombro derecho se sobresaltó.

-¿¡Qué!? -Fue la exclamación que escapó de su boca, al instante siguiente cubierta por ambas manos mientras se erguía lentamente dirigiendo forzosamente sus ojos grises y traslucidos hacía el animal, frunciendo el ceño.

Como si fuese un juego contra él, el ave emitió otro desagradable graznido agitando su cabeza. La expresión de fastidio se acentuó en el hombre joven que le miraba entrecerrando sus ojos con un dedo colocado sobre sus labios rápidamente pues temía la reacción de la joven hechicera, quién comenzó a removerse claramente agitada por los sonidos del animal aunque por fortuna sus ojos continuaban cerrados. Arrugando una vez más su frente al lanzar sus ojos hacía ella optó por una solución intermedia desprendiéndose cuidadoso de su oscura y gruesa capa toda del color de la oscuridad como prácticamente hacía gala el resto de sus ropajes. Permitiéndose brevemente el lujo prohibido de tocarla, pasó con delicadeza la palma de una de sus manos por su largo y sedoso cabello pronunciando unas de las extrañas palabras que habían sido compartidas con él por su hermano gemelo. Único humano que veía con frecuencia y con el cual convivía. 

-Duerme, pequeña paloma, duerme. -Agregó a modo de despedida escuchando el tenue ritmo de la respiración relajada de la niña. 

Estaba a mitad de camino cuando un impulso poco frecuente en él le hizo retornar hasta ella para alejarla de aquella zona del bosque aún siendo consciente de la injusta regañina que se le avecinaba en su hogar, hogar que para cualquier otro hubiese resultado de todo menos un hogar. 

Esto os dejo por ahora, a modo de prueba, si queréis más, decídmelo en un comentario ^w^

martes, febrero 05, 2013

ONESHOT CLAMP The Glow


NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):
Los personajes de CLAMP pertenecen exclusivamente a CLAMP ^^ (Sólo aquellos cuyo nombre no reconozcáis, son cosa mía)

Un pequeño ONESHOT para vuestro deleite y el mío si os gusta sobre Cora Reed (mi Kong, el equivalente femenino de Clow Reed LOL) porque me encanta el GB y no he visto ninguna historia así en FF.Net... 

"Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan."
Pablo Neruda - Poeta chileno

FanFic Crossover
CLAMP - Welcome to Hell
Infinidad de existencias, una sola alma

Aquellas pequeñas orbes flotantes y luminosas no eran luciérnagas como había supuesto yo provocando una sonora risotada en Cedric, el chico más pegajoso de entre todos los que había ido conociendo en la comunidad.

-¿Entonces qué son? -Pregunté irritado a la par que avergonzado por mi desconocimiento.

Cuando su risa amainó mirándome con cierto aire burlón y condescendiente me respondió sonriendo:
-Son hadas. -

-¡Ooohhh! -Se me escapó una exclamación de asombro y fascinación de la boca mientras me inclinaba más y más para ver mejor las dos que parecían danzar más cercanas a nosotros pues se desplazaban con gran velocidad a nuestro al rededor cada vez que realizábamos algún movimiento excesivamente brusco. -Son preciosas. -Musité cautivado.

-Nada comparable con vuestra belleza... -Creí oír brotar de los labios de Cedric por lo que al instante giré la cabeza hacía el con una oscura ceja levantada y los ojos entrecerrados. -¿Quieres verlas trazar imagenes en el aire? -Me preguntó animado ignorando mi expresión de recelo.

-¿Acaso eres capaz de hacer eso? -Le cuestioné sin dar crédito a lo que me ofrecía. 

El asintió y sacando lentamente lo que parecía una retorcida rama de corta longitud con algunas hojas dispersas a lo largo de ella la agitó suavemente susurrando unas palabras que no comprendí apuntando hacía el frente. ¡Fue maravilloso! Por muchas veces que limpié mis redondeadas gafas con la tela de mi túnica de gastada blancura, las pequeñas bolas luminosas no dejaban de acudir frente a nosotros creciendo su numero y luminiscencia formando las figuras que el chico sentado a mí lado les ordenaba. Cansado de una postura tan negativa para mi joven espalda, me senté a su lado sin alejar un instante mis ojos de aquellas figuras de luz. Los sonidos que emitían eran como chillidos muy lejanos de bebes o como el tintineo de campanas de muy leve peso. Sin darme yo cuenta, Cedric colocó su brazo izquierdo sobre mi hombro izquierdo para arrimar mi cuerpo al suyo con la infame intención de que nos besásemos pues al notarlo giraría mi cabeza para advertirle mirándole fijamente a sus ojos castaños. ¡Así dio comienzo!

-¡Pero qué...! -Grité antes de caer al suelo repleto de blanda hierba en el momento en que en efecto sus labios ejercían presión sobre los míos. Con lo bien que lo estábamos pasando, tuvo que sacar tajada.

Pero lo peor llegó después cuando empezó a invadir el interior de mi boca con su lengua. Con la gran fuerza que me ofreció el asco y la furia pude apartarlo de mí dándole un fuerte empujón con ambas manos extendidas contra su pecho. Recuperando aliento mientras respiraba ofuscado por la ira me ajusté las gafas sobre los ojos incorporándome apresurado. Mi agresor hizo lo mismo al girar la cabeza panza arribar y atisbar mi intención de huida. Las bellas hadas se habían esfumado, ya no había nada hermoso allí.

-¡Espera! -Le oír gritarme varios pasos tras de mi, avanzando rápidamente.

-¡No! -Aullé yo incapaz de disimular mi furia, obligando a mis pies a avanzar más deprisa.

-¡Al menos escúchame! -Me gritó y su voz esa vez parecía suplicante pero negando con la cabeza seguí alejándome conteniendo las ganas de pararme y gritarle y golpearle. -¡Yo te amo, Coraline Reed y deseo que seáis mi esposa! -

Me quedé atónito. Tanto que en el tiempo en que tardaba en asimilar sus palabras, él llegó hasta mi más reafirmado y tratando de tomar una de mis manos entre las suyas soltó la obvia proposición:
-¿Querréis casaros conmigo? -

Pestañeando, mi primera reacción no fue muy educada pues le abofeteé con todas mis fuerzas tras liberar mi mano de la suyas y enojado, muy enojado le grité:
-¡Jamás! ¡Eso no estaría correcto! -

-¿Se puede saber por qué no? -Levantaría él su voz claramente disgustado frotándose la mejilla abofeteada. Resoplé agitando la cabeza y se lo confesé:
-¡Porque yo en realidad soy un varón al igual que tú! -

Y eché a correr sin mirar atrás. 

Bueno, soy vaga y encima tengo tiempo limitado conque el titulo hace alusión a la última historia que llevo en el FanFic Crossover LOL (Va de recuerdos y tal) Aunque posiblemente escriba otro posible recuerdo y no este... 




martes, octubre 23, 2012

-ENTER-

Eso de golpear la tecla ENTER con violencia, como si el teclado fuese una maquina de escribir es un acto sumamente sintomático (¡ENTER!) (¡ENTER!)

Una absurda simulación de la voluntad poder (¡ENTER!)
Una miserable ratificación del Yo (¡ENTER!) (¡ENTER!)

Algo así como: "¡Ya maquina, har

ás lo que yo te digo ahora! (¡ENTER!) (¡ENTER!)

Y luego vemos el resultado en la pantalla (¡ENTER!)
Y nos sentimos felices o frustrados, dependiendo (¡ENTER!)
De lo que nos muestra este otro simulacro de realidad 
 (¡ENTER!)

jueves, agosto 09, 2012

FanFic CCS INCONFESABLE

NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD): 
Los personajes de CCS y alguno que otro de xxxHolic son creación exclusiva de las CLAMP (Sólo aquellos cuyos nombres no identifiquéis son cosa mía) 
Historia contada en primera persona ^^ (Entre Eriol y Tomoyo) 
La idea es bastante rara pero espero que os guste, esta vez TODA la historia va a ser en el plan más realista posible (Dad las gracias a Choco-Chan y otras grandes fans más centradas que yo XD) 
Tomoyo Daidouji y Eriol Hiragizawa nunca han sido tan amigos como aparentaban sin embargo tan sólo Eriol parece capaz de ayudar a Tomoyo a romper su mascara y ser ella misma... 
 Espero que os guste ^^ En principio podría haber sido clasificado T pero al final es mejor que sea M 

"Las mujeres son secretistas por naturaleza, y les gusta practicar el secreto por su cuenta." 
Sir Arthur Conan Doyle - Novelista escocés. 

FanFic CLAMP 
 Iiarawasenai hodo no INCONFESABLE

 (Tomoyo) 

 Abrí los ojos costosamente al leve sentir de la luz que se filtraba por la ventana otorgando al lugar en el cual me hallaba iluminación natural. Entre un sin fin de pestañeos dolorosos, la borrosa figura en mitad del techo se tornaría más nítida ayudando a mi cerebro a ubicarse un poco mejor. Se trataba de una de esas grandes y doradas lamparas antiguas en cuyas extremidades se solían colocar velas de cera pero que ahora parecían albergar bombillas de redondo cristal como en cualquier otra casa moderna. Incorporándome y llevándome una pálida mano a la cabeza repleta de oscuro y largo cabello negro sutilmente azulado gracias a los rayos que se proyectaban contra él intenté recordar, al menos, como había ido a parar allí, a la amplía y cómoda cama de un adinerado extraño pues estaba claro que la suave respiración de otro individuo no era cosa de mi alocada imaginación, yo nunca me vi forzada a acudir a un psicólogo por ese motivo ya que yo era la niñita buena y prudente del grupo, convirtiéndome así en la aburrida junto a Rika Sasaki. Teníamos tanto en común... Fue al girar la cabeza lentamente hacía ese extraño totalmente desnudo, meramente cubierto por sabanas de puro color que el espanto llegó a mí. ¡No podía ser posible! Giré la cabeza violentamente hacía el lado opuesto asqueada pero al volver a observarle, conteniendo la respiración como quien va a destapar el cadáver de un ser amado en una sala de autopsias, observé de nuevo al hombre joven de oscuros cabellos y nívea piel que dormía una sonrisita pícara en su rostro de finos y atractivos rasgos. Entrecerrando los ojos no me cabía duda de que ese hombre era un antiguo conocido, Eriol Hiragizawa. 

-¡Hiragizawa...! -Se me escapó de entre mis atónitos labios rosados retirándome velozmente de él sin importar cuan dura y sonora fue mi caída de la cama. 

Sin mirar atrás, tal y como había llegado al mundo, corrí estrepitosamente por la gran mansión hasta dar con un lugar en el que encerrarme y gritar hasta quedarme sin esa melodiosa voz que tanto agradaba a mi madre y sus amigotes. Jadeante, gire varias veces uno de los botones junto al plateado grifo con la esperanza de que un poco de agua fría me devolviese la razón. Tomándola entre mis manos me la echaba contra mi sofocada cara sin apartar mis ojos de claro azul de la asustada mujer que me miraba con igual temor, volviéndose como por arte de magia el tono de sus ojos de un marrón intenso, casi rojos. Aguantando el frescor helado mientras me secaba con una azulada toalla de amoroso tejido, opté por sentarme en el váter con las manos una sobre la otra cerradas entre mis muslos y mi sexo cubierto por finos y enmarañados pelos púbicos. Un insoportable dolor de cabeza me garantizó que no, que aquello era muy real para mi desgracia. Cerré los ojos apretando los labios, tampoco deseaba rememorar el curioso tic nervioso que se apoderaba de mi cada vez que perdía la serenidad. Creo que me quedé dormida a pesar del malestar pues mi encantador amante lograría entrar en mi ocasional santuario... 

 (Eriol) 

Reconocí que su reacción fue justificada pero me molestó el agudo chillido que surgió de esos mismos labios tan deseables. Tapando gran parte de mi fibroso y claro cuerpo con una sedosa bata de oscuro azul con caprichosos estampados de astros dorados, me desperece y acudí hasta ella. Después de lo sucedido a lo largo de la noche con sinceridad, no consideraba necesario cubrirme frente a ella, ocultar lo que una vez fue acariciado y besado con avidez pero no había olvidado cuan pudorosa podía mostrarse la señorita Daidouji llegada la razón. Achispada era una compañera mucho más valiosa pero habría que aguantar a la otra Daidouji. Aclarándome la garganta, golpeé la puerta de madera pintada en busca de una confirmación a la petición de intromisión que no llegó. Observado por los brillantes y penetrantes ojos rasgados de SpinelSun, mi felino compañero de cuerpo estilizado y del color de la noche, me tomé la molestia de dejar a un lado tanta caballería inútil. Llevando conmigo la llave maestra con sólo ajustarla en la cerradura y girarla suavemente mientras sostenía el pomo, me adentré en mi cuarto de baño sin decir palabra, manteniendo un dedo sobre mis curvados labios hasta que mi oscuro compañero desapareció al entornar la puerta. 

-Me gustaría que regresases a la cama conmigo. -Le dije cuando abrió los ojos y los fijo alarmada en mi presencia. -O acaso, ¿no te parece descortés abandonar así a tu amante? -Añadí burlón cruzado de brazos y levantando una de mis negras cejas. 

Su replica fue simplemente maravillosa, me gustaba comprobar que podía encontrar cierta maldad en la buena y dulce Tomoyo Daidouji. 

-No serías el primero... -Soltó poniéndose en pie para echarme. -Y ahora, ¿Serías tan amable de ir yendo tú primero a la cama? - 

Encogiéndome de hombros, accedí. Cuando una mujer se haya en un estado así de hostil es más recomendable complacer a imponerse. Tarde o temprano superaría lo acontecido la noche anterior, tarde o temprano aceptaría la realidad, que incluso las niñas buenas tienen un lado oscuro que desea ser revelado. Levemente tumbado sobre mi cama de extenso tamaño y considerable longitud, apoyando parte de mi rostro contra la mano izquierda me recreaba en el recuerdo de su exquisito cuerpo desnudo fundiéndose con el mio. Alguien como yo no cuadraba con alguien como ella aunque físicamente hubiese tantas similitudes. Ella siempre había jugado a ser la chica perfecta, seguramente a fin de gustar y agradar a todas las personas de su alrededor, huyendo de lo erróneo y forzándose a no cometer ni el más mínimo fallo ya que su fachada se iría al traste. Siempre con una sonrisa reconfortante en el rostro, bien vestida y aseada, con estudiosa y miembro de un sin fin de grupitos. Todo fachada, todo un descomunal esfuerzo por erradicar aquello que la había marcado. Yo en cambio era considerado el raro, el chico extranjero solitario y misterioso, un estudiante modelo pero con una imaginación peligrosa que contrastaba con su carácter maduro y taimado. Agridulce infancia memorable gracias a la amistad que me brindaba la señorita Kinomoto y su prima y mejor amiga, la señorita Daidouji o me gustaba creer. Mi mente regresó a la actualidad al oír los pasos que emitían los pies descalzos de mi vieja amiga sobre el suelo de madera. 

-Vamos, échate junto a mí y aprovechemos que hoy es Sábado... -Le sugerí dejándome caer sobre la almohada sin gran variación de mi cuerpo, dedicándole una sonrisa seductora. 

(Tomoyo) 

Me quede un rato mirándole con fastidio pero resoplando consciente de que había sido yo la que había optado por retomar el dormitorio ya que aunque lo intentase no habría encontrado una manera coherente de salir del embrollo me tumbé en la cama nuevamente cerrando los ojos con fuerza. El incómodo presentimiento de que mi amante podía seguir con los ojos bien abiertos me obligó a dejarlos entreabiertos al cabo de un rato. 

-¿Qué ocurre? ¿Tengo monos en la cara o qué? -Le exigiría saber arrugando la frente bajo un montón de negros mechones de pelo que la ocultaban hasta casí tapar mis ojos al confirmar que sus ojos color celeste estaban posados en mi tras sus redondeadas gafas de fina pasta. -La gente suele dormir con los ojos cerrados. - 

-Lo sé pero tenía miedo de que tras cerrarlos, al abrirlos, no estuvieses a mí lado. -Me respondió con una voz que haría humedecerse incluso a la más casta de las monjas tomando mi mano para darle un beso como hubiese hecho un autentico galán o caballero. 

-P-Pues duerme tranquilo, por mucho que yo lo deseé no creo que algo así fuese a suceder. -Repliqué aguantando lo mejor que pude el rubor que parecía querer extenderse por mis claras mejillas, alejando mi mano con rapidez. Él con expresión divertida en su rostro me contrarió: 

-Si lo desearás con verdadera intensidad, a lo mejor, sí. - 

Me crucé de hombros como clara señal de incredulidad y disgusto. Pocos tenían el descaro o atrevimiento de discrepar con la miembro del club de debate más brillante y elocuente. Él se echaría a reír y cada carcajada, por muy modulada que saliese resonaron en mi cabeza, la cual continuaba siendo victima de una cansina resaca. 

-Sólo bromeaba... -Se disculpó. -Deseaba saber si poseías sentido del humor además de unos senos tan definidos y turgentes. -Lo último no fue nada adecuado pero no parecía importarle ofender mi sensibilidad, trazando su figura al recorrer uno de ellos con sus dedos de seda. 

-¡Oye! ¿No sugerías pasar la mañana durmiendo? -Me puse a gritar incorporándome toda roja de vergüenza, sofocada. No deseaba repetir el mismo error, al menos no tan seguido. 

-Y así era pero ya que estás tan tensa, he pensado que podríamos hacer otra cosita... -Me susurraría al oído imponiendo su cuerpo al mio antes de besarme en toda la boca con una lascivia insospechada. El sutil azul del color de mis ojos pasó a un encendido rojo entre múltiples pestañeos. 

Como escuchado por un ángel, alguien llamaría a la puerta provocando que sus labios se separaran de los míos con precisión. Llenando mis pulmones de aire y cerrando los ojos dí las gracias mentalmente a mi salvador desconocido. Cayendo boca arriba creí atisbar a Hiragizawa caminando a zancadas lejano más sabía que en cuanto se deshiciese de la persona que le reclamaba, volvería a la carga. La imponente bestia negra que osó adentrarse en el dormitorio de su amo se quedaría quieta entre la puerta y la cama en la cual estaba yo emitiendo un continuado pero suave gruñido. Me tendría bien vigilada pues no moví ni un musculo hasta que su dueño apareciese ante nosotros, seguido por mi salvador o en palabras del propio Hiragizawa, la pesada de Nakuru... 

(Eriol) 

-¡No me digas que ya has vuelto a hacer de las tuyas! -Saldría de la boca Nakuru al abrir los ojos y ver a la señorita Daidouji tumbada en mi cama, sólo habiendo sido tapada la parte inferior de su hermoso cuerpo por las blancas sabanas. 

-Para nada, el sexo fue algo que simplemente surgió. -Le aclaré aunque en sus ojos color caramelo se apreciaba que no creía ni una de mis palabras. -Y ahora si me disculpas retomaré el asunto que tenía entre manos. -Añadí haciéndome paso para crispación de la ruidosa Nakuru, que gritaría con voz más aguda y desagradable de lo que en verdad era: 

-¡Ni se te ocurra! ¡Tienes cosas más importantes que hacer y lo sabes! - 

¡Pobre señorita Daidouji, con tantos gritos, su dolor de cabeza no disminuiría, más bien, crecería y crecería hasta volverse inaguantable! Con un ápice de desagrado en mi voz, repliqué sin ni siquiera girar la cabeza hacía mi mandona niñera particular, parándome un momento, justo dónde SpinelSun permanecía impasible: 

-¿Podría vestirme como es debido antes de dedicar todo mi tiempo a esas cosas más importantes al menos? - 

La risilla disimulada al colocarse una mano sobre la boca de la señorita Daidouji era el motivo que me animaba a sacar el fanfarrón que llevaba dentro en vez de mandar a la señora Akizuki a ocuparse de sus asuntos como hubiese hecho de estar ambos solos. Ella también lo sabía y sabía que tras las sonrisas y el protocolo había un hombre poseedor de un fuerte carácter. Su silencio fue todo lo que necesité oír a modo de confirmación. Spinel Sun cambiaría el objeto de su atención, siendo este la alta y flacucha mujer de apariencia juvenil que tanto le crispaba como si hubiese sido capaz de presentir lo que saldría de mi boca a continuación. Si no fuese por el orgullo que esa fiera demostraba tener, la señorita Daidouji hubiese podido advertir un brillo suplicante en sus rasgados ojos de felino. Emprendiendo el proceso de envestidura, yendo hacía el armario con pasos ligeros, mi pálida piel era ocultada ante la atenta mirada de la callada Tomoyo. No me quitaba ojo sin embargo cada vez que alzaba la vista y yo dirigía los mios hacía ella, los disviaba haciendo una mueca de desprecio. 

-Bueno, mi querida Tomoyo, me temo que esto será todo por ahora pero créeme, no va a ser el único. -Me despedí de mi adorable y remolona amiga cual presentador televisivo juntando las manos al realizar una reverencia completamente vestido. 

(Tomoyo) 

-¡Vete de una maldita vez! -Le grité a modo de despedida llevada por un enojo impropio de mí. Incluso me había aferrado a una de las dos blancas almohadas que había bajo mi cabeza para usarla contra él. 

No sé cuanto tiempo me llevó retomar el sueño pero no me costó gran energía, sólo era cuestión de dejar la mente vacía mientras me acostumbraba a aquella cama, excesivamente confortable en comparación con la que tenía en mi pisito de soltera no muy lejos del Russell Square Garden. Piso cuyo coste no era problema pero que me gustaba pagar a medias con mi compañera de piso, de vida social más agitada que la mía y bohemio trabajo. ¿Qué otra cosa hubiese sido apropiada de hacer? Sabía perfectamente que salir de allí era lo primordial pero acepté sin mucho replicar la amable oferta de la señora Akizuki. 

-¿A dónde crees que vas? -Fue lo primero que se le ocurrió decirme al fijar una vez más sus ojos en mí, saliendo yo apresuradamente de la gran cama mientras la particular mascota de Hiragizawa se negaba a salir del dormitorio. -Tienes un aspecto horrible, anda, quédate un rato para descansar y luego ve a donde tengas que ir. -Agregaría formulando la coherente propuesta que debí rechazar. 

Encogiéndome de hombros regresé a la susodicha cama. Lo último que oí fue el suave cerrar de la puerta por la jadeante castaña. Recostada meneé la cabeza con una vaga sonrisa. Me alegraba que hubiese logrado llevarse con ella al amenazante animal que se había tomado el lujo de ser una especie de guardián mio. Al parecer sólo ¡Sólo! obedecía a Eriol Hiragizawa, su único y principal dueño y amo lo cual complicaba mucho su labor de ama de casa a Nakuru pues el animalito no confiaba del todo en ella. Una criatura que sólo podía resultar encantadora y agradable al señor Hiragizawa. No conseguí parar de reír mientras me lo comentaba estando ambas reunidas en la cocina, sentadas frente a frente rodeadas por un buen desayuno inglés, lo que significaba platos llenos de gruesas lonchas de bacón acompañadas por algunos huevos fritos de llamas bien coloridas, un tarro de crema de cacahuete y una gran jarra hasta la mitad de anaranjado zumo recién exprimido. Tragando una pastilla que me ayudaría a combatir la resaca junto con tan delicioso y fresco liquido, le dije sosteniendo el vaso entre los dedos y rechupándome los labios: 

-Sin embargo me sorprende que Hiragizawa viva con una mujer como tú. - 

Ella levantaría sus dos pardas cejas mientras exclamaba: 
-¿No? Pues precisamente fue él quien me eligió como niñera. - 

-¡No me digas! -Grité dejando el vaso en la mesa bruscamente. ¡Eso no podía ser cierto! Y si lo era, a mi cerebro le costaba asimilarlo. Dibujándose una sonrisa de orgullo en su rostro, de finas y aniñadas carácteristicas, no tardaría ni un minuto en revelarme algún que otro turbio pasaje de la vida de mi antiguo compañero de clase. 

-Al parecer su familia no le quería y en cuanto su madre murió, lo dejaron en un internado, un internado tipo película de terror, en vez de cuidarle y brindarle apoyo... -Empezaría a contarme, de cuando en cuando haría una leve pausa para dar un buen mordisco a su tostada bien untada su superficie de marrón crema de cacahuete. A medida que me iba describiendo la situación o las cosas horribles que le habían pasado a esa edad tan delicada, fuí perdiendo las ganas de reírme. ¡Pobre Eriol! -En cuanto pudo, pidió la emancipación pero como era un crío y encima un crío con ciertos problemas, para que se le concediese, había que vivir con alguien que lo vigilase y ese alguien resulte ser yo... ¡Pero ya ves el caso que me hace! -Concluyó levantando la voz sin darse cuenta enfatizando lo que era bien obvio. 

Todo lo que se me ocurrió hacer fue suspirar llevándome la mano izquierda a la frente. Me sentí peor que mal, durante tanto tiempo lo había tratado con tanta indiferencia y recelo cuando él quizás simplemente buscaba en mi mejor amiga y en mí un poco de afecto. Sakura Kinomoto era la niña más dulce y divertida de todo el grupo y a diferencia de Chiharu, a ella no solía importarte que niño o niña quisiese estar a su lado, ella los acogía con mucha ilusión y cariño. De verdad, Sakura era todo lo que yo me esforzaba en ser en aquella etapa de mi vida aunque posiblemente mi madre se había ocupado en parte de fomentar ese deseo. En ese mismo instante me obligué a ser un poco más agradable con él por lo que me tomé muy en serio las recomendaciones que Nakuru me dió antes de ponerse a lavar los platos y vasos utilizados. Sentada no deje de darle vuelta a las forzosas palabras que le dedicaría a mi antiguo compañero antes de marcharme con recobrada serenidad ligeramente tensa gracias a la cercanía del caprichoso animal negro que habia ocupado la mayor parte del alargado sofá de rojo terciopelo. Como ya os habréis dado cuenta mi apurada huida se convirtió en un formal abandono del hogar de Hiragizawa. 

-¿Todavía sigues aquí? -Diría él fingiendo interés a los pocos momentos de entrar a su mansión. De pie ante él asentí sonriente. -Bien, había olvidado darte algo. -Agregaría rebuscando entre los bolsillos de su ancho abrigo negro antes de que yo tuviese oportunidad de recitar las palabras de despedida largo tiempo meditadas. Me dejo de una pieza lo que ví caer en mis manos extendidas. -No pienses mal querida mía, es para el Taxi que deberás pedir. ¡Hasta el próximo! -Dijo y besándome por última vez ese día en la boca avanzaría alejándose de mí.

CONTINUARÁ LOL 

sábado, julio 28, 2012

¿Que es un árbol, sino una explosión de vida en cámara lenta?




El universo es un lugar violento
En el, los soles explotan de emoción y se tragan planetas y galaxias enteras
Los volcanes se enfurecen y arrasan con todo lo que encuentran a su paso
Sembrando aridez y rompiendo islas nuevas y hermosas
El Mar, con un hervidero de sangre en sus entrañas, 
Espera el momento indicado para inundar y arrasar poblados.
Mamíferos, insectos, aves y reptiles 
Se asesinan a mansalva y entre si
Cachorros, adultos, jovenes y viejos, de su misma especie u otra
En un todo vale constante
Una danza permanente de lucha y supervivencia.
Pero la destrucción en el planeta, 
Esta impregnada de un profundo amor por la existencia
Y una pasión ilimitada y sublime por la renovación.
El que se para del suelo siempre es alguien mejor al que cayó.
Los invito amigos, a no temer miedo del futuro y a no mirar atras con devoción.

¿Que es un árbol, sino una explosión de vida en cámara lenta?
¿Que es el nuevo hombre sino una flecha de posibilidades infinitas lanzada hacia el destino?

En la naturaleza la única inmoralidad es la inacción.

miércoles, mayo 16, 2012

A mi cena


***
Lechos de hojitas
Sabor rebelión
Que me cantan, que me gritan
                     "Duerme conmigo el terror."

Se cortan uno a unoCon el verde, el rojo sabor
Sazonan los ojos cristalinos
¡Evaporan la razón!

Son hojitas, carnes, guisos
Agolpándose en bocas, senos
Marcando destinos cenizos
Del fin tan impaciente que padecemos.

Mas ¿Quién soy yo?
Ni en mano azadón, ni palo
Sólo el silencio y la ceguera
Y en mi banco el Tiempo
Con el que pago sus muertes, mi turno
                        Y mi puesto en el comedor.

***

martes, mayo 15, 2012

Welcome To Hell CROSSOVER 1

NOTA DEL AUTOR (O AUTORA XD):
Los personajes de CLAMP son creación exclusiva de CLAMP
Los personajes de Slayers son creación exclusiva de Hajime Kanzaka
El resto es cosa mía LOL 
Inicio de una recopilación de historias cortas sobre mis tres hechiceros favoritos ^^
Narrado de diferentes maneras LOL 


Welcome To Hell  - CROSSOVER
Padres


El mago Clow


Mi padre era un hombre inusual, no sólo por su talento en la magia, sino también a la hora de desenvolverse entre la gente, ya fuesen amigos o enemigos. Observarlo y escucharlo desde mi rincón era una de mis aficiones favoritas de niño pues siempre demostraba gran cuidado a la hora de presentarme a esas personas. 


-Ven, Clow, deseo presentarte a una persona muy importante para mí. -Solía decir mi padre, guiñándome un ojo, cada vez que conocía a algún hechicero o ilustrado que le causaba agrado. 


Yo, acudía presto a su llamada, lo que solía arrancar una carcajada de la boca del importante individuo a conocer. A menudo llamaba mi atención el número de personas que conocían a mí padre y el pequeño porcentaje de ella que verdaderamente llegaban ha ser relevantes a ojos de mi padre. Él me enseñó a mostrarme respetuoso y aparentemente disponible para todo el mundo sin perder la objetividad por ello. A menudo, sus ojos brillaban como tratando de escudriñar mi alma, escépticos pero sus sonrisas se amplían mientras me ofrecían estrechar su mano con la mía. 


-Encantado de conocerle. -Le decía yo todo lo solemne que un chiquillo puede ponerse separando mi mano de la del importante conocido de mi padre. Según el nivel de interés hacía esa persona, mi padre insistiría en que me comportase con mayor o menor respeto.


-Igualmente, joven Reed. -Respondía asintiendo el individuo, que yo recuerde, más señores que damas.


Padre al instante me solicitaba regresar a mi apacible rincón alzando una ceja, astuto y plenamente consciente de que debido el interés que despertaba, sería atacado sin tregua por un montón de preguntas ciertamente peligrosas para un chiquillo, desconocedor de las indirectas y otras artimañas.


-Todo lo que guste de saber acerca de su extraordinario "don", pregúntemelo a mí. -Le indicaba con una encantadora sonrisa antes incluso de que la persona pudiese exponer en voz alta sus intenciones. 


Mi padre fue, en efecto, mi primer maestro y mi más valiosa guía. Una fuente inagotable de conocimientos y recursos. 


Rezo El monje rojo


Hablar de un hombre al que apenas conocí y cuya arrogancia causó tanto daño a todos aquellos que estuvimos a su lado no es tarea sencilla pero se trataba de mi padre, de aquel que contribuyó en mi engendramiento. Hombre férreo y de ideas claras que luchaba por aquello que consideraba justo y adecuado dentro de los principios impuestos desde bien joven. Hombre cuya voz podía ser la más agradable y segura de éste u otros mundos o la más fría y tajante.


-No llores. -Recuerdo oírle una vez decirme. Tendría, presumo, unos cinco años y al tropezar a causa de algún obstáculo imprevisto lloré reclamando la amorosa atención de mi señora madre. -Los hombres no lloran. -


De inmediato su autoritaria e insospechada voz me sobresaltó tanto que callé. Si alzaba mis pequeños brazos hacía él, hacía dónde creía que se hallaba mi padre en algún espacio de esa inmensa oscuridad fue porque aún sabiendo que cada vez le disgustaba más y más mi presencia, deseaba ser acogido entre sus fuertes y protectores brazos como todo hijo. Más todo lo que obtuve fue un exasperado suspiro y el escuche de sus pasos alejándose. Sin embargo, mantuve mis pequeños brazos en alto hasta que pude notar como unas manos me agarraban levantándose así mi cuerpo. Las callosas y silenciosas manos de algún benévolo criado. 


Viktor El ilusionista 


Ella fue lo más parecido a una madre y aquel que nos concediese el honor de residir en su comunidad como un padre para mí. En realidad, creo que él fue no sólo para mí como un padre, él fue para todos los residentes de esa comunidad como un padre. Claro que todos admitían, entre celosos y resignados, que yo recibía por su parte un trato más preferente. Tenía razón aunque nunca llegué a conocer el motivo con exactitud...