viernes, marzo 16, 2012

Jacinto

En el Jardín de lo Salvaje te sigo.
Sigo los aromas de la primavera pasada,
recipiente divino de misterios, bondades.
Mis ojos se posan en tí, colores,
como en objetivo prohibido,
y soy arco, soy flecha, y te sigo.
Entonces, engaño al Viento
y convierto cuerpo en aliento,
bendición ser negado en tu boca
volar hacia tí, pretender besar tu cuerpo.
Al final, arremetiendo, al pretender ser Viento,
la fuerza de mis alas, inclemencias de Invierno,
rompe aquellos ojos, dulce boca, frágil cuerpo,
y dormido pues ya sobre los jacintos de aquel cuento
yo quedo alejado, castigo del Tiempo.

2 comentarios:

Andrea Rebolledo dijo...

"bendición ser negado en tu boca", qué fuerte. Me encanta.

Daria Woods dijo...

Gracias Andrea!

A mí me encantó tu último ensayo! Me leí en la historia. :)