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jueves, marzo 08, 2012

Ayer

Cuando pasó un día no me preocupé; tampoco me acordé de ti. Tal vez solo un poco, y entonces sonreí. Entre  sonrisas incógnitas y leves movimientos de mi cabeza, cerré mis ojos y pensé que todo fue comparable a un juego de niños. "No te extrañaré, todo se olvidará, nada pasó"; pensé.

Otro día murió y la noche cubrió el vestigio de mi ser, como siempre, anocheció y me desdibujé en un fantasma. Comencé a extrañar tu mano sobre mi pecho, tu pierna sobre las mías, tu respiración agitada, tu sutil tacto. Estabas tan asustado y yo tan deleitada.  Entonces sonreí... aún no lloré.

Al tercer día amanecí extrañándote; dándome excusas sobre lo que hiciste crecer en mi. No es amor obviamente, entonces qué es; me pregunté. Me escondí entre las sábanas y te imaginé. Te reviví. No, no es amor, tristemente. Ojalá estuvieras aquí.

Entonces, al cuarto día me hablaste de tonterías. Yo sabía que me querías decir algo más; pero esas palabras no llegaron. Y tu te fuiste, miedoso. Yo no quise ponerte en evidencia, ni molestarte, ni alejarte, ni incomodarte porque te quiero. Tu te debes respuestas, y aunque mi conciencia está descaradamente limpia, te extrañé.

El quinto día me hice una taza de café, muy fuerte y dulce. De repente te recordé... Lloré. Me puse nerviosa, ansiosa. Apagué las luces, subí el volumen de la música y bailé hasta desfallecer. No pude ver mis lágrimas, ni siquiera sentirlas. "Por qué estoy tan triste", grité. No dormí... te imaginé. A ti y a otros verdaderos y falsos. entonces comprendí.

Al sexto día me di cuenta que escribí estas líneas como si viviera en el futuro solo para no colocarme en el presente y darme cuenta que vivo en el pasado. Por qué te extrañé si no te amé. Nunca te amé. No te amo. Pero quisiera saber si llegaría a amarte. Ahora entiendo.

Temblé de temor.

sábado, marzo 20, 2010

Un final

"Érase una vez", así es como comienzan todos los cuentos: con una inexactitud, con la vaga impresión de un tiempo lejano. ¿Pero por qué debe ser algo pasado, algo sucedido hace mucho tiempo? ¿Por qué no ahora, en este instante... por qué debe terminar el cuento y no seguir mañana?

Es una vez, esta vez, es ahora; y no hay princesas, ni castillos, ni brujas; pero sí hay magia... muchísima magia.

Una mujer apenas escapando de su adolescencia, se mira en el espejo y se pregunta por qué no puede dejar de pensar en las hadas madrinas, en los príncipes azules, en los finales felices. Por qué después de tantos años, las otras niñas que crecieron pensando siendo princesas, se olvidaron de la inútil fantasía y continuaron sus vidas sin mayor recuerdo de la infancia, de los juegos, de los sueños.

Esta mujer se sienta sobre las frías baldosas de su cuarto de baño todas las noches en frente de su espejo. Sin poder olvidar las fantasías que se han convertido en fantasmas en su mente, frente a su reflejo construye todas las noches un mundo mágico donde "érase una vez" tienen sentido.

Imagina noche tras noches los cuentos que acaban en finales felices, en metáforas esperanzadoras, en lecciones valiosas para disfrutar de la vida, y lo más importante: un final con un beso de verdadero amor. Todo tiene sentido en las historias que se inventa, todo tiene un final y un comienzo, todo termina bien, ella tiene el control.

Ella se sienta frente a su espejo mágico y sueña. Pero siempre el espejo se rompe, los cuentos que se narra sobre su reflejo no duran en el tiempo, y el cristal se desmorona. Los finales no significan nada, quedan escritos en una página imaginaria en su agitada memoria y cuando amanecen se desvanecen en el olvido.

Las historias se pierden entre los pedazos del portal roto, y todo lo que quedan son filosos reflejos entre sus dedos, sus piernas, su rostro. Pequeños destellos flotando entre la sangre que le recuerda que la realidad no se puede romper como un espejo.

Y entre las lágrimas se reconstruye un nuevo vidrio sin grietas, como nuevas páginas en blanco para rescribir otro cuento. Ella se mira en su fresco brillo, vacío, y grita.

Esta mujer piensa cada vez más en perderse entre sus fantasías, anhela que las historias las consuman. Pasa las noches imaginando otras vidas, otros nombres, otras "ella". Ha aprendido a ignorar que sólo son creaciones invisibles dentro de sus ojos que se evaporarán una vez que salgan de su mente.

Sólo ella puede saber la maldición que trae consigo ese espejo mágico: una terrible adicción a los sueños y una hipersensibilidad a la realidad fuera del reflejo. La mujer se mira y se traga sus lágrimas, no quiere recordar que nada es real, no quiere alejarse de su portal mágico, no quiere abandonar sus historias que dibujan la única sonrisa que puede mostrar sincera.

Ella quiere entrar en el espejo, vivir las aventuras que se ha narrado, comenzar de nuevo con otro nombre, evitar que por una vez se rompa en mil pedazos la ilusión que le hace feliz. Ayer, hoy, mañana, ¿hasta cuándo se repetirá su suerte?

Acabada la noche la mujer sostiene un halo de luz sobre su pecho, temblando de terror, reuniendo las fuerzas para presionar el cristal contra su realidad que al menos daría final a su triste historia. Rodeada de pedacitos de luz esparcidos en el piso de ese baño, el espejo se ha roto inevitablemente una vez más. Sus manos sangran.

(via thewordsalloverme)

lunes, febrero 22, 2010

Está oscuro allí dentro

¿Y si me largo, a dónde iría? ¿Y si me pierdo, dónde me escondería? ¿Si huyera, quién me ayudaría?

Veo un largo y oscuro túnel donde no puedo anticipar si el final está lejos o está cerca. Me pregunto qué significa este túnel lúgubre que está frente a mí.

Ojalá supiera qué pasaría con toda la historia que dejaría atrás, si dejara de existir, si borrara mi nombre, si volviera invisible mi cara en tus recuerdos.

¿Si escapara de tus pensamientos, me extrañarías?

Cuando pienso en ti, en todos ustedes, sería mucho más fácil que me desvaneciera una madrugada silenciosa, si me escabullera por las puertas del olvido, si armara una maleta vacía y atravesara el portal, el cual espero, separa mi tristeza de mi felicidad. Pero sé que no te cansarías de buscarme, que no renunciarías hasta que volviera ser la que era antes.

Tal vez sólo busco tu desesperada atención, tal vez quiero me ames y que veas al fin que sólo soy una víctima. Pero en realidad no lo soy. Soy egoísta en pensar que mi vida es sólo mía, y que no tiene ninguna repercusión en la tuya. Cómo quisiera que me dejaras de querer.

Y si pienso en mí, no me costaría dejar mi vida en una estación de tren sabiendo que en la próxima parada me esperaría una nueva. No me importaría saber nada más de ti; aunque te extrañaría y moriría por saber si tu me extrañas. Comenzar de nuevo tiene su precio.

¿Y si me encontrara con un nuevo túnel, encontraría la salida? ¿Qué pasaría con todos los fantasmas que dejé en el pasado, me alcanzarían?

Lamentablemente no tengo más que preguntas. Soy demasiado cobarde como para pedir ayuda, así que me sentaré en la entrada de este túnel esperando a que alguien me de alguna respuesta.

cinnamonspider:  Christina Ricci “Sleepy Hollow”

viernes, febrero 05, 2010

El elefante quiere saltar

Hay dos cosas que la vida te enseña y que te niegas a aprender: una, que eres una niña solitaria y deprimida y que no estás sola; y dos, que no puedes volar; pero te empeñas en hacerlo.

Para tu primer dilema existe una solución teóricamente sencilla. Hay miles de niñas solas y deprimidas como tú, que saben que no están solas, y que quieren tener un amigo, como tú. Pero cómo puedes alcanzar eso si no sales de tu habitación, si no prendes las luces, te pones algo lindo, dejas de fingir una sonrisa y comienzas a ser tu misma. Teóricamente simple, pero en la práctica es algo difícil, casi imposible de contemplar.

Hay varios pasos a seguir para llegar a un posible intento de una vida nueva. Primero que nada te tienes que dejar de detestar; y si no puedes, tienes que cambiar lo que no te guste de ti de una manera saludable y luego aceptar lo que humanamente pudiste hacer contigo misma. Sé que te gustas a veces, y que no puedes evitar decirte al espejo que tienes una cara hermosa y que no entiendes cómo nadie puede verla. También sé que odias tu cuerpo porque no es como el de las modelos y las actrices que ves a diario en internet, comes porque estás triste, y ya que estás triste sólo quieres seguir comiendo. No hay una salida fácil de ese laberinto.

No puedes evitar pensar en los amores fallidos que han pasado por tu vida, y piensas en cómo sería todo si alguno de ellos siguiera contigo. Pero luego recuerdas que tu vida no era mejor cuando estabas con ninguno de ellos. Debes dejar de construir relaciones que sabes con toda seguridad que no van a funcionar, y debes dejar de pensar que te enamoraste de cualquier hombre que te presta la más mínima atención.

Todo esto me lleva a la segunda cosa que aprendes. Deja de tratar de volar, porque sabes que no puedes y finalmente te precipitarás contra alguna superficie, dura y trágicamente. Acostúmbrate a ver el mundo a nivel de tus ojos, adapta tus posibilidades a él porque el mundo no se adaptará a las tuyas. Puedes escalar niveles más elevados, pero recuerda no volar, aférrate a la realidad, no vueles. Deja de vivir en las nubes.

¿Por qué a estas horas estoy teniendo una revelación llena de positivismo? Porque sé que todo esto es imposible, los elefantes no pueden saltar aunque quieran. Mañana todo seguirá igual o peor y yo habré olvidado que escribí esto.

(via wickeddollxo)

lunes, febrero 01, 2010

Recuerdo

¿Recuerdas cuando podíamos caminar millones de cuadras y nunca aburrirnos? ¿Recuerdas cuando solíamos sentarnos en la terraza de tu habitación en una tarde roja y ver al sol esconderse entre sombras negras? Podíamos quedarnos callados por horas ante tal visión y nunca aburrirnos. Recuerdo cuando una caja de galletas y un vaso de leche era nuestra merienda predilecta; cuando un juego me mesa era todo lo que necesitábamos para ser felices.

Nos escondíamos bajo las tus sábanas en una noche llena de aventuras infantiles; una linterna y cuentos sombríos nos aterraban hasta los gritos; recuerdo reír tanto hasta el punto de retorcernos en el piso sin poder ponernos de pie.

No tantos años han pasado desde que compartimos juguetes hasta incontables secretos. Aún así, miro hacia mi pasado y me sorprende lo poco que puedo recordar. Sólo sé que solía gustarme todo, solía disfrutar de cualquier cosa ya que con mi imaginación podía convertirlo en cualquier cosa.

Quisiera volver a esos momentos cuando creía que las historias de hadas eran reales, quisiera regresar al momento donde no odiaba nada. Ahora nada me complace, todo lo desprecio, nada es suficiente.

Odio el frío bajo mis pies, odio el olor de la mañana, odio cuando alguien dice mi nombre mal, odio cuando un hombre me mira fijamente, odio cuando una mujer me mira fijamente, odio tener que tomar medicamentos, odio los baños diarios, odio cuando se calienta la cama y aún no te has dormido, odio que mi ropa esté arrugada, odio lo que sale en la televisión, odio ir al cine sola, odio las manchas que deja el periódico, odio el sonido de los timbres, odio cuando le hablas a alguien y no te mira a la cara, odio que lo único que le importe a las personas son sus teléfonos celulares.

Odio esto.

(via smoothope)

miércoles, diciembre 30, 2009

Mis deseos

No puedo ver otra estrella más sin ti, y la copa de vino se está haciendo más espesa, como una crisálida de sangre. Te esperé pasada la media noche en una manicomio de sentimientos, en una discusión de pensamientos, en una pelea entre el cerebro y el corazón. Sólo me quedaron unos zapatos nuevos y un vestido arrugado.

Mientras los fuegos artificiales explotaban en el cielo pensé que sería mejor ser cómo pólvora volátil que una víctima de tu indiferencia. Así en mi corta vida de llamas al menos entretendría las miradas risueñas de surtidos espectadores, al menos me consumiría junto a las estrellas.

En estas épocas de celebraciones y de ánimos cálidos me dejas confinada en un espacio solitario y frío, siempre esperando por ti... esperar; pero nunca llegas, esperar; pero nunca te veo, nunca siento tus brazos, nunca pruebo tus labios. Se me está borrando tu recuerdo y la espera me está matando.

Durante los años que se han quemado pasan otros días de clausura y se aventuran nuevos amaneceres de oportunidades. He intentado borrarte de mis deseos y resoluciones de las campanadas de la media noche; pero siempre surges como una necesidad. Te necesito y no estás.

Sólo espero que este nuevo ciclo lave mi memoria y desmienta todo el dolor que he sentido por ti, como si nunca hubiese sucedido. Si se cumpliera el milagro no estaría esperando por ti en las fiestas, en un vestido que sólo usaré una vez y en unos zapatos nuevos. Si los días te lograran borrar de mi corazón ya no tendría que ahogarme en copas carmesí.

Ya no estoy segura si quererte me sienta bien. Espero que no existas porque me lastimas aunque no estés aquí. Finalmente quemaré estás líneas que con dolor te he dedicado, para que sus cenizas asciendan al cielo y estallen juntos a los fuegos artificiales de festejo.

Espero que estas palabras se conviertan en un estruendo de ovación mas que una sentencia de tormento.

Me despido con esperanzas de que sea para siempre.

Ya pensaré otros deseos que pedir para año nuevo.